En rinconcillos.com encuentro un sitio sobre Fiñana muy currado, y aquí selecciono algunas cosas graciosas.
¡VAYAN CON DIOS!
El niño se acercó gritando a donde estaba trabajando el padre.
- ¡ Papa, que a la Chacha se la ha llevao el novio y van los dos pa la estación !
El padre, martillo en mano y seguido por su hijo, emprendió veloz carrera por el camino de la estación.
Cuando llegaron a la rambla iban con la legua fuera. Se pararon y vieron como el tren ya avanzaba por el llano cerca de la estación.
El niño, sin poder respirar le dijo al padre:
- Papa..., ¡ qué vayan con Dios...!
- Pues bueno... - contestó el padre sentándose sobre el balate -¡ qué vayan con Dios !
Cuando vieron salir el tren, los dos volvieron despacio para el pueblo...
AFEITADO FIÑANERO
A los pocos meses de estar en Fiñana, me llevó mi abuelo Sebastián Gallego a que me pelaran en un barbería que estaba ,justo al lado de su casa, en la calle Real. La casa de mi abuelo, en aquellos días, tenía como vecinos por un lado al médico D. Norberto y al otro la barbería..
Tenía esta barbería, un amplio salón, así como cuatro sillones en madera, y sus correspondientes espejos. En su pared había una vacía colgada para el afeitado, y al fondo había siempre un fogón ardiendo para el agua caliente del afeitado.
Cruzaron una tabla entre los brazos de un sillón y, sentado en la tabla y con los pies en el asiento, me pelaron. Fue la primera vez que me pelaron en un establecimiento pues antes siempre me había pelado mi madre o alguna de mis tías.
Recuerdo esta barbería por el hecho no ya de la vacía colgada en la pared que me recordaba a las estampas del libro de D. Quijote, sino porque, estando pelándome, llegó a afeitarse y pelarse una persona muy mayor, ya viejo y chupado de cara, al cual le sacaron de una olla que tenía agua hirviendo un huevo de madera, pequeño, para que se lo metiera en la boca y así inflase los carrillos mientras le afeitaban. QUEDÓ COMO NUEVO y devolvieron el huevo a la olla del agua hirviendo.
¿POR QUÉ "VENTA RATONERA"?
A principios del siglo XIX este paraje fiñanero se conocía como Casería del Término. Pasados unos años ocupó esta venta Bernardo Bueso García que procedía de Fuente Victoria, una aldea de Fondón.
Se dedicaba a hacer ratoneras y jaulas hasta que descubrió una mina de plata que le proporcionó una gran fortuna.
El nombre de Venta Ratonera, como es natural, procede de la antigua profesión del dueño. Lo que no está claro es si ese nombre se lo puso él o los fiñaneros.
Bernardo Bueso, que había nacido en 1802, murió el 11 de octubre de 1879 y fue enterrado en la Ermita de San Isidro que hay en la venta.
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