
En el cortijo, con tanto primo, siempre hemos tenido nocilla, que rebañábamos hasta la de la tapa. Y es que estamos tan acostumbrados a usar el pan bimbo con Nocilla, que hemos olvidaddo qué rico está el pan de barra untado con ella, sobre todo el de los Matilla (yum) Lo mejor el currusco, relleno de cacao. Era tal nuestro mono de esta crema cuando no quedaba, que yo recuerdo mezclar mantequilla con cola-cao, para hacer un chocolate casero que tenía su punto. Una vez le pedí a mi madre que me comprara TULICREM, porque tenía pegatinas de Mortadelo, y aquello era un cambio tan drástico que caducó allí tras un año sin tocarlo. Nocilla sigue siendo la mejor marca, por encima de Nutella y sucedáneos. Pero hubo una, ya desaparecida, que a mí me encantaba, que era el PRALIM, porque además de leche, cacao, avellanas y azúcar, ¡llevaba vainilla!
Ah, y para el chocolate a la taza, motivo de otra tesina, la pastilla VALOR, dura como el ripio, es la mejor, olvidaos del CAOFLOR.
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