
Los villancicos españoles son más humanos y cálidos que los americanos, porque hablan del olor de los alimentos, de las barbas que pinchan al niño, de las ofrendas del pobre, y no de abetos, tranquilidad o estrellas. A ver si álguien sabe la letra completa del que cantaba siempre el abuelo, que continúe, que yo sólo sé hasta aquí.
Somos gitanillos, del monte serrano,
que todos los días, a Belén bajamos
a ver si ha nacido el Dios humanado.
Le llevamos al niño ¡al niño de Dios!
unas sonajillas y un rico melón
y una cesta llena, de dulce turrón.
¿Cómo sigue?
Este es uno que me emocionaba cantar con Daniela en la coral en estas fechas (ay, qué tiempos tan bonitos)
NO LA DEBEMOS DORMIR
No la debemos dormir
la noche santa,
no la debemos dormir,
no la debemos dormir.
La Virgen a solas piensa
qué hará
cuando el Sol de luz inmensa
nacerá
No la debemos dormir...
Si de su divina esencia
temblará.
Oh! ¿qué me querrá decir?
No la dedebemos dormir...


