
El yacimiento arqueológico del Peñón de las Juntas se localiza en el municipio de Abla. El yacimiento pertenece a la Cultura de Los Millares, que se desarrolló en el sureste peninsular durante la Edad del Cobre (entre 2500 y 2000 a. C)
Está formado por dos espacios claramente diferenciados, un poblado y su necrópolis, separados entre sí por el río Nacimiento y distantes unos 650 metros aproximadamente. Estos núcleos toman la denominación del lugar donde se ubican, el poblado en El Peñón de Las Juntas y la necrópolis en Los Milanes.
Un estudio del material cerámico disperso en superficie indica que en El Peñón de las Juntas existe una fase de ocupación islámica, perteneciente al período del Emirato, siglos VIII y IX. Eso explica los trozos de jarrones de arcilla que encontramos siempre por allí, aunque el Parrilla opina que detrás de la casa del tite Jesús estaban los hornos romanos.
El poblado, localizado en El Peñón de las Juntas, tiene como límites al norte, sur y oeste los escarpes naturales del Peñón y al este una acequia que discurre por la parte baja de la ladera.
La necrópolis se sitúa en un promontorio al norte de la aldea de Los Milanes. Está delimitada al norte, este y oeste por los barrancos naturales que bordean el cerro y al sur por un espacio que une ambos barrancos.
La fuente de donde saco todo esto es la Dirección General de Bienes Culturales, de la Consejería de Cultura, por la que se incoó (vaya palabra) el procedimiento para la ampliación y modificación del bien de interés cultural, con la categoría de zona arqueológica, de "El Peñón de las Juntas" en Abla, así que ahora todo lo que circunda el castillo de los murciélagos está protegido ¡así que nada de llevaros a casa unas toneladas de roca de nada! Termino con una foto de la tumba de Los Milanes cuando se expropió hace ya treinta años.
2 comentarios:
Yo una vez me intenté llevar la piedra del agujero pero no la pude arrancar.
Los hornos de los romanos,no es que lo diga el Parrilla,es que yo sabía donde estaban porque quedaban algunos restos que el abuelito me ensenó a identificar en la carretera antigua.
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