
La Junta de Andalucía, en desarrollo de la memoria histórica, ha publicado un libro llamado "República, Guerra Civil y Represión Franquista en Fiñana", en el que se menciona repetidas veces al tío Miguel. En el libro se confirma que el miliciano que lo salvó de la muerte fue el fiñanero Jerónimo Alarcón Morales. Los cargos que se le achacaban a él y a una docena más de personas, eran los de "intentar tomar el Ayuntamiento" (¡ahí es menos!) Sabemos que la noche del 22 al 23 de julio de 1936 la pasó oculto en casa de Manuel Maldonado Pérez, maestro del pueblo. Se le detuvo en Fiñana el 26 de julio de 1936 y lo condujeron a Almería donde fue internado en el buque Capitán Segarra. Luego trasladaron al tite a Abla, y allí, el comité de Abla, el 31 de Agosto de 1936, después de que lo liberase el de Fiñana, lo detuvo por segunda vez, y lo llevaron a Fiñana, y fue el propio Jerónimo Alarcón el que ordenó que lo bajaran del coche y huyese a Abrucena por el cerro (nosotros sabemos que adónde fue a parar fue al cortijo de Joaquín) Al parecer el que lo perseguía sin descanso, fue un tal Ángel Gutiérrez Funes. Sabemos que el tite participó como aval al terminar la contienda, defendiendo a varias personas de acusaciones de saqueo, testimonio que les salvaría de la cárcel, y entre ellas, al cartero del pueblo, Felipe Díaz Peral. En el libro se incluye un escaneo de un documento firmado por el tío Miguel, que él no ha escrito (nunca escribiría "orda" sin "h"), en el que confirma que un miliciano destruyó imágenes y saqueó casas de gente humilde. Y directamente, a pesar de que a el miliciano no se le impuso la pena, el autor del libro descarga la culpa en el cura. Y cuando hay avales contra algún miliciano absuelto, el autor rompe ya la objetividad y aboga por la buena investigación de los civiles y la mala fe y la venganza de los declarantes párrocos. Y es que eso da puntos cara a la edición. Yo sé, porque el tío Miguel me lo dijo muchas veces, que él perdonaba a todos, y que sólo a Dios correspondía juzgarlos.
6 comentarios:
[...La historia de un tiempo difícil, tiempo de esperanza, de fe en los esperados cambios sociales, que sólo apuntaron su nacimiento cuando cayeron aplastados por la fuerza de la sublevación militar del verano de 1936...]
Esta es la maravillosa contraportada del libro del Señor Eusebio Rodriguez Padilla sobre el mismo tema, pero cambiando la ubicación, en este caso habla sobre Bacares. Así explica lo que para él fueron esos años pre-guerra. Lo que resulta curioso es que los libros de historia que se financian por la Junta de Andalucía o la Diputación no hagan mención al asesinato del líder de la oposición José Calvo Sotelo, asesinato ordenado por el PSOE, el 13 de Julio de 1936, quizás y sólo quizás ese fue el detonante de la Guerra Civil. Pero si a lo que se refiere el señor Eusebio sobre el "tiempo de esperanza" es al Golpe de Estado de 1934 en el que murieron mas de 1500 personas en 14 dias, lo entiendo, aunque para mi la esperanza es otra cosa...ah claro... los golpistas eran de izquierdas y el gobierno legítimo de la República era de Centro-derecha, por eso entiendo que no quieran gastarse ni tiempo ni dinero en estas historias. Por cierto que en ese Golpe de Estado asesinaron a 34 religiosos...alguien tendría que hablar de esos muertos y de los otros 1466 en "tiempos de esperanza"...Estoy acostumbrado a estas cosas...pero lo que estoy harto es de gilipolleces y que encima tengamos que financiarlas con nuestro dinero, el cuál se emplea para falsear la vida y obra de nuestros muertos. Si el Señor Eusebio quiere saber quién era D. MIGUEL RODRIGUEZ PASTOR que se acerque con la Señora Delegada de Cultura a Guadix y pregunte por él.
Ahí tus huevos.
EL detonante de la guerra civil no fué sólo el asesinato de Calvo Sotelo. El dia anterior un grupo de falangistas resentidos con el teniente de la guardia de asalto José del Castillo lo asesinaron (noche del 12 de julio)y los gritos de venganza no se hicieron esperar. Se culpó automáticamente a Falange de lo sucedido y en ese mismo lugar se puso en marcha una amplia operación policial cuyo objetivo era detener la creciente agresión fascista que desde hacía tiempo se estaba cebando con los oficiales afectos al Frente Popular. Esta operación desencadenó el secuestro y posterior asesinato del líder de las derechas y diputado José Calvo Sotelo tres horas después a manos de un grupo ajeno al operativo, organizado y liderado por Fernando Condés Romero, que ante el cadáver de Castillo y entre lágrimas había jurado venganza. La Guerra Civil había comenzado, se había encendido la mecha que detonaría el conflicto cinco días más tarde en un acuartelamiento de Melilla, ciudad donde comenzó el alzamiento y primer destino del teniente Castillo.
Azaña en el 33 aplastó la proclamación comunista (sic) en Casas Viejas, Cádiz, con su famosa orden "los tiros, a la barriga". Y Franco, aún leal a la república se cebó con los mineros asturianos en la revolución (más que golpe de estado de éstos en 1934.
Y si nos seguimos retrotrayendo llegaremos a la guerra de filipinas y el fin del imperio donde nunca se ponía el sol.
Y de aquellos polvos vienen estos lodos en los que estamos ahora enfangados.
Señoras y señores, regálense los oídos:
http://fonotecaderadio.com/html/fernandezdecordoba.html
Paca la tartaja, una mujer muy buena del Barranco los Cañones, decía que los rojos eran malos y malditos. Como yo conocí el alma de esa mujer,pues me basta para considerarlos como ella lo hacía. MALOS Y MALDITOS.
En este blog de anonimos nada,que aqui todos damos la cara.
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