David y Carmen se sorprendieron al ver lo grandes que se han puesto los pollos... Que pollos ya no son, sino que son unos bonitos gallos bien grandes y gordos (para el arroz seguro que está buenos) y que dentro de poco estarán dispuestos a tener un poco de descendencia... A todo esto ahí está Carmen todavía calentando los huevos con el flexo de mi cuarto...
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